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Rutas Dominicanas

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Los indios de las Antillas

Cuando los españoles llegaron a las Antillas en 1492, encontraron tres grupos principales de habitantes. Todos habían venido de América del Sur en el pasado relativamente reciente. Pequeños grupos de indígenas, llamados comúnmente Ciboney (o Siboney), vivían en los extremos noroccidentales de Cuba y de la Hispaniola. Los Arawak (o Arauacos) de las islas dominaban en las Bahamas, las Antillas Mayores y Trinidad. Los Caribes se encontraban en las Islas Vírgenes, muchas de las Antillas Menores y en el extremo noroccidental de Trinidad. Los Arawak, el primer grupo nativo que ellos encontraron, dijeron a los españoles que ellos habían llegado luego que los Ciboney y que eran perseguidos por los Caribes –y la mayoría de los arqueólogos piensan que esta historia es verdadera. (Ver mapa de las migraciones)

La historia de estos pueblos nativos se basa esencialmente en conjeturas. Ya que ninguno de ellos tenía una escritura, solamente podemos basarnos en los recuentos de los españoles y en la evidencia arqueológica. Estos pueblos jugaron un importante papel durante las primeras décadas luego del Descubrimiento, y nos han dejado mucho de su tecnología material y unos pocos descendientes de sangre mixta.

Debido a la importancia de las proteínas de origen marino en sus dietas, todos estos pueblos nativos preferían vivir cerca o en las costas. El grupo más primitivo y probablemente el más antiguo es el Ciboney. Hacia 1500, ellos vivían principalmente en cuevas y refugios rocosos a lo largo de las costas noroccidentales de Cuba y de la Hispaniola. Los pequeños grupos familiares aparentemente sobrevivían recogiendo mariscos, hierbas y silvestres lo mismo que pescando y cazando peces, tortugas y reptiles (como las iguanas). Como todos los pueblos nativos, usaban poco vestido y se pintaban sus cuerpos, y sus únicos implementos eran herramientas de piedra descantillada y pulida. Sus lugares no revelan la existencia de plantas cultivadas, vasijas, utensilios domésticos o armas.

En contraste con los Ciboney, los Arawaks y los Caribes tenían formas más avanzadas de vida, llevadas desde sus hogares originales en la cuenca amazónica. Ambos pueblos trajeron desde América del Sur un sistema, conocido como conuco, de cultivar plantas de raíces. Este método produce grandes cantidades de almidón y azúcar con relativamente poco esfuerzo, y es bien adecuado para el suelo frágil de las islas del Caribe. La más importante de estas plantas de raíces era la yuca amarga (llamada manioca en Brasil). Ya que sus raíces son venenosas, ellas son desmenuzadas o ralladas y se le extrae sus jugos antes de cocerlas en forma de un pan aplanado y sin levadura conocido como casabe. La yuca, posteriormente, llegó a ser uno de los principales alimentos de los esclavos africanos, y continúa siendo ampliamente cultivada en todo el Caribe por los campesinos.

Los españoles describieron a los Arawaks como pacíficos, gentiles, hospitalarios, amistoros y ceremoniosos. Sin dudas, los individuos sufrían dolor e infelicidad, pero las islas constituían un ambiente de paraíso tropical.

Debido al clima, no había necesidad de alojamiento elaborado o de calor artificial. Ya que satisfacían fácilmente sus necesidades de alimentos, los Arawaks disponían de tiempo para diseñar y hacer alfarería. Tanto los hombres como las mujeres se pintaban el cuerpo y se adornaban con joyas hechas de oro, piedras y conchas. El oro era especialmente apreciado. Aunque los Arawak de las islas no tenían minerías de oro, ellos reconocían su forma natural y recogían cantidades usables de los cauces de los ríos. Estas pepitas eran golpeadas hasta formar placas lisas y luego se les daba la forma de aretes y anillos nasales, collares y máscaras. Estos ornamentos de oro fueron una de las causas de su tragedia posterior ya que atrajeron la atención de los españoles, quienes esclavizaron a los Arawaks para obtener más del metal precioso.

collar - presione para verlo mayor Presione para ampliar

Cuando no estaban cazando o pescando, los Arawaks pasaban mucho del tiempo de ocio en juegos. Entre estos estaba una especie de juego de pelota (algo similar al football) que se jugaba en canchas rectangulares presentes en casi cada poblado. También eran frecuentes las fiestas informales y los bailes, a veces relacionados con los juegos, y los jefes de poblados organizaban festivales más solemnes en ocasiones religiosas y ceremoniales. Si acaso, los bailes eran mucho más comunes entre los Caribes, quienes los acompañaban bebiendo bebidas alcohólicas hechas de maíz, batata, yuca y jugo de piña fermentados. En los últimos años, muchos Arawaks también bebían rutinariamente, pero muchas autoridades creen que ellos no usaban alcohol antes de la conquista española. Ambos pueblos también disfrutaban del tabaco, el cual enrollaban formando una especie de cigarro primitivo y también lo usaban como rapé.

Los hombres pescaban y cazaban para la familia. Hacían canoas para pescar y tenían la responsabilidad de construir sus hogares y hacer sus herramientas de piedra. Las canoas eran hechas de troncos de árboles grandes de ceiba (Ceiba pentandra) y algunas tenían hasta más de 25 metros de longitud y los Arawaks podían viajar remando de isla en isla para intercambiar bienes.

Cemí (o zemí) Cemí (o zemí)

Los Arawaks tenían sistemas organizados de religión y gobierno. Ellos creían que los espíritus buenos y malignos habitaban tanto en los cuerpos humanos como también en muchos objetos naturales; trataban de controlar estos espíritus a través de sus sacerdotes o shamanes al igual que por su captura en íconos o estatuas llamadas cemís o zemís, hechas a veces de oro. Para los primeros exploradores españoles, el sistema político de los Arawaks les pareció muy similar al de ellos. Cada isla estaba dividida en provincias gobernadas por jefes poderosos llamados caciques. Las provincias, a su vez, eran distribuidas en distritos gobernados por sub-jefes y los poblados eran gobernados por un jefe de poblado. Los jefes y jefes de poblados debían su autoridad, por lo menos en parte, a la posesión de cemís superiores que contenían a los más poderosos espíritus.

Duho - asiento ceremonial de los caciques Duho

Los Caribes eran más guerreros. El gobierno estaba más descentralizado. Cada poblado era independiente, y uno o más jefes de guerra eran electos por cada isla. Los hombres Caribes pasaban su tiempo cazando, pescando y practicando sus habilidades militares, mientras las mujeres hacían todos los demás trabajos. Tanto los Arawaks como los Caribes tenían una división de los tareas por género, pero la división era mucho más rígida entre los Caribes.

En ambos casos, las mujeres mantenían los conucos, preparaban los alimentos, tejían la ropa y hacían canastos y alfarería doméstica. Pero las mujeres Arawaks era relativamente igual en muchas áreas, y no eran segregadas antes del matrimonio; de hecho, la virginidad no era considerada deseable, los hombres Arawaks preferían mujeres experimentadas sexualmente. Por el contrario, los hombres Caribes vivían en casas comunales y mantenían a sus mujeres en chozas separadas. Trataban a sus mujeres como sirvientas, que tenían que vestir y alimentar a sus esposos, limpiar sus casas, y llevar todo el peso además de trabajar en los campos.

Los hombres Caribe eran expertos en la construcción de botes y en su manejo. También eran guerreros temerarios, que casi derrotaron a los Arawaks y aún llegaron a tener algún éxito contra los europeos. Aunque sus habilidades eran excelentes y consideraban a la guerra como el arte o juego máximo, solamente un pequeño porcentaje de su tiempo era gastado realmente en batallas.

Debido a que los Caribes lucharon contra los intentos de esclavizarlos, los españoles los describían como salvajes sedientos de sangre. De hecho, el término canibal se deriva del nombre español (caribal). Pero la carne humano no tenía espacio en su dieta regular. El canibalismo era practicado como parte de un rito religioso en el cual los captores torturaban, mataban y se comían a los guerreros más valientes tomados en una batalla. La reputación que tenían los Caribes de violentos y cruelos es ciertamente exagerada. Cuando los franceses y británicos colonizaron las Antillas Menores en los años 1630s, los Caribes fueron inicialmente amistosos y proveyeron de alimentos a los hambrientos aventureros. Se volvieron hostiles sólo cuando fueron atacados por los europeos.

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